El instituto argentino-japonés Nichia Gakuin recibió al CESBA

El gerente de Relaciones Institucionales del Consejo, Juan Saintotte, recorrió las instalaciones de esta escuela plurilingüe que está ubicada en el barrio de Almagro y difunde la cultura del país asiático. Allí se reunió con su directora de Idiomas, Delia Mitsui.

El Consejo Económico y Social de la Ciudad de Buenos Aires (CESBA) visitó el Instituto Nichia Gakuin, una escuela en la que se aprende el idioma y los valores de la cultura japonesa.

El instituto está ubicado en Yatay 261, en el barrio de Almagro (Comuna 5). En el lugar, el gerente de Relaciones Institucionales del CESBA, Juan Saintotte, fue recibido por la directora de Idiomas del colegio, Delia Mitsui, quien le mostró las instalaciones y le contó acerca del presente de esta casa de estudios.

Saintotte, por su parte, le explicó el funcionamiento y la composición del Consejo, destacando la capacidad del organismo de presentar proyectos de ley y de realizar recomendaciones al Poder Ejecutivo de la Ciudad. También le detalló los objetivos del programa “CESBA en los Barrios”, con el que el Consejo busca acercarse a las diferentes instituciones de la sociedad civil porteña.

La escuela cuenta con niveles inicial, primario y secundario. También, con actividades extracurriculares. Además, sus autoridades están evaluando la posibilidad de abrir un terciario de cuatro años de carrera de profesorado de idioma japonés. “La currícula ya está aprobada”, adelantó Mitsui, quien añadió que el Nichia Gakuin es la única escuela de la Argentina con enseñanza de cultura japonesa que está reconocida oficialmente por el Ministerio de Educación.

El instituto nació en 1927 en otra dirección (sobre la calle Ituzaingó), creado por miembros de la colectividad japonesa con el propósito de conservar y transmitir a sus descendientes la lengua, las costumbres y otros aspectos del patrimonio cultural del Japón. Dos años después, sus cursos se trasladaron a otra sede ubicada en la calle Patagones (hoy Finochietto). En 1938, la institución fue oficializada como escuela bilingüe de castellano y japonés. Luego de un paréntesis de un poco más de dos años tras la ruptura de relaciones del Gobierno argentino con el Eje y la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial, funcionó desde 1948 como una academia de idioma japonés. Finalmente, en 1984 volvió a obtener el aval oficial para ser un colegio bilingüe. El año anterior había inaugurado el edificio en su dirección actual de Yatay 261, tras haber adquirido los terrenos en diciembre de 1973. Durante las décadas del 80 y del 90, la institución fue comprando varios terrenos linderos y agrandando las instalaciones.

Hoy, la escuela –que es plurilingüe y tiene al japonés como la primera lengua extranjera (el segundo idioma extranjero que enseñan es el inglés)– posee 170 alumnos en nivel inicial (de dos a cinco años), 340 estudiantes en primaria y 140 en el secundario. Además, en los cursos de adultos de idioma japonés (se pueden hacer a partir de los 16 años) hay 600 inscriptos, producto del boom de la cultura del país asiático en la Argentina a partir, fundamentalmente, del furor de sus comic o manga.  Otro público interesado por lo japonés es aquel que practica artes marciales.

Nichia Gakuin tiene otras actividades extracurriculares. Por ejemplo, hay talleres de gastronomía japonesa, de danza y de taikos.

Una vez cada dos años las autoridades organizan un viaje a Japón. También llevan a cabo, regularmente, diferentes encuentros culturales. En noviembre, realizarán uno al aire libre en la calle Pringles, a la que da una de las entradas del colegio. Y en septiembre, harán un encuentro gastronómico.

“El 70 por ciento de los alumnos del instituto hoy no desciende de japoneses”, contó Mitsui.

El colegio es una asociación civil sin fines de lucro y, según aseguró la directora de Idiomas, no recibe subsidios del Gobierno porteño (salvo para algunos maestros) ni del Gobierno de Japón (a excepción de ciertos momentos particulares, como cuando inauguraron el secundario y debieron ampliarse ediliciamente). El apoyo que les da este último pasa, sobre todo, por el envío de especialistas en determinadas materias.

“Los recursos se generan con las cuotas de estudio”, explicó Mitsui, quien añadió que la escuela, históricamente, se mantuvo “a pulmón”. Como problemática principal, destacó la falta de espacio para poder hacer frente a la creciente demanda de vacantes.

La biblioteca del instituto lleva el nombre del príncipe imperial Akishino y fue declarada de Interés Cultural por el Gobierno de la Ciudad.

Algunos de los valores de la cultura japonesa que inculcan en el Nichia Gakuin son los buenos modales, la tolerancia, el orden, la limpieza y el respeto por las personas y la naturaleza.

“En la escuela, además de estudiar lo que hay en los libros, se enseña a cuidar de uno mismo y a cuidar el entorno. A ser empático en una sociedad de conciencia colectiva”, señaló Mitsui.

Al finalizar el encuentro, Saintotte propuso realizar, en el futuro, una nueva reunión en la sede del CESBA. Para la misma, hizo extensiva la invitación al resto de las autoridades del instituto y les planteó la posibilidad de que allí acerquen, si lo desean, sus inquietudes.